Cuento: la ciudad de la eterna esperanza

Había una vez una hermosa y maravillosa ciudad, una ciudad donde reinaba la esperanza a la que se le llamaba la ciudad de la eterna primavera, la fuente de la esperanza y de la luz. Se decía que era la ciudad de la eterna primavera pues en ella vivían las más hermosas mujeres y los hombres más valientes que ha creado Dios, además las sonrisas de los niños eran como flores que alegraban las vidas de todos los ciudadanos.

Pero un día alguien malvado les hizo creer a los habitantes de la ciudad que el dinero era la solución para todos los problemas, y entonces la ciudad se fue transformando poco a poco en un lugar inseguro donde reinaba el miedo y la zozobra.

Paso mucho tiempo para que los habitantes de esta ciudad que ya no era tan maravillosa se dieran cuenta que hay cosas más importantes que el dinero como la vida de las personas, el trabajo honrado, y la paz del corazón. Fue entonces como surgió un grupo de hombres y mujeres de una fe profunda, que creyeron que la ciudad podía ser diferente y que al cambiar ellos mismos su forma de vivir y obrar harían que la ciudad que antes era un lugar de paz y esperanza volviera a ser lo que realmente era. Ellos trabajaron duramente y sin descanso y transmitieron su mensaje de amor y esperanza a todos los habitantes, hasta que cada persona logro comprender que el mejor camino para ser feliz era ayudando a los demás.

Y así como la ciudad volvió a ser la que era antes, pero ahora mucho mejor, ya que la comenzaron a llamar la ciudad de la eterna esperanza, pues todos los que la visitaban se iban con eso, con esperanza, con la firme convicción de que sus vidas siempre serian mejores.

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