Violencia contra la mujer más que un problema político, es un problema cultural

 

Violencia contra la mujer

La realidad del mundo en el que vivimos, y a la cual no podemos hacernos los ciegos, es que es ha sido un mundo regido por hombres. Así ha sido a lo largo de la historia, y solo a finales del siglo XVIII, durante la revolución francesa, se empieza a hablar de la libertad de la mujer; entiéndase por libertad a la capacidad de decidir sobre su vida y tomar decisiones sociales en igualdad de condiciones al hombre. Es así como el dominio del hombre hacia la mujer se ve negativamente reflejado en la violencia que algunos hombres, no todos, han ejercido contra las mujeres, y tristemente contra las mujeres más cercanas a ellos. Esto nos lleva a hacernos los siguientes cuestionamientos, ¿el fin de la violencia contra la mujer está solo en manos de los gobiernos?, ¿tendremos un futuro en el que se haya exterminado la violencia hacia la mujer, y la violencia en todas sus formas? En las siguientes líneas se pretende dar respuesta a estos interrogantes, al entender con mayor profundidad las razones históricas y sociales que originan la violencia contra la mujer; y congruentemente adquirir una mayor conciencia acerca de las graves consecuencias sociales de ésta problemática. 

Definición: qué es la violencia contra la mujer

Para comenzar a reflexionar sobre este tema es necesario conocer cuál es la definición de violencia contra la mujer, se debe tener claridad acerca de esta definición ya que es de crucial importancia para entender el porqué de esta crisis, que algunos han denominado como una pandemia. En la Asamblea General de la ONU de 1993, se emitió la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer en la cual se hace la definición de esta como: “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

Antecedentes históricos

Para continuar, es importante comprender a grandes rasgos algunos antecedentes históricos y cuál ha sido el papel de la mujer a lo largo de la historia. Según la reconocida historiadora Diana Uribe, la mujer ha desempeñado diferentes roles acomodándose al tiempo, a las circunstancias sociales, económicas, políticas y religiosas; y durante mucho tiempo ha vivido sometida al hombre, solo en el último siglo se podría hablar de la libertad de la mujer, reflejada ésta, en el derecho al voto, a tener propiedad, a decir sobre cuántos hijos tener, y a decidir sobre su sexualidad, entre otros. 

A partir de la contracultura, se vinieron presentado muchos cambios en la sociedad, se comienza a defender los derechos civiles tanto de las mujeres como de la población negra en Estados Unidos. En las marchas y movimientos generados entre 1968 y 1969, las mujeres comienzan a preguntarse por qué ellas no tienen los mismos derechos de decidir y opinar política y socialmente. Luego, aparecieron movimientos sufragistas, que lucharon por el derecho al voto para la mujer. 

En la segunda guerra mundial, las mujeres deben comenzar a ejercer roles diferentes al tener que encargarse de actividades que realizaban sus esposos, que en ese momento estaban en el campo de batalla. Pero luego de la guerra las mujeres vuelven a sus hogares, los cuales son equipados de “hermosos electrodomésticos”, y como dice Betty Friedan en su libro La mística de la feminidad, “las mujeres están confinadas a un campo de concentración confortable donde no les falta nada, salvo el poder de decidir sobre sus vidas”. 

Con la revolución feminista, mujeres como Simone de Beauvoir, comienzan a hablar sobre la igualdad entre hombres y mujeres y sobre una sutil dominación de los hombres; en esta revolución se comienza a luchar por el derecho al mismo salario por la misma labor, derecho al acceso a la educación, el derecho a decidir sobre sí mismas. 

En el siglo XXI, el papel protagónico de la mujer es cada vez mayor, esto se ve reflejado en el protagonismo de algunas mujeres en la vida política y pública. Diana Uribe concluye así en uno de sus videos: “En occidente la mujer logró cambiar completamente su historia en un siglo, logró cambiar la mentalidad, la mirada, la percepción, y tomar en sus manos la rienda de la historia y de la vida, y tomar desde su espiritualidad y desde su ser femenino, el cosmos al que pertenece, como un sujeto que decide, que ama y que vive.

Situación actual

Pero a pesar de todos los logros que han alcanzado las mujeres en tan corto tiempo, de los derechos que pueden ejercer en la actualidad, el sometimiento de los hombres sigue latente y las cifras lo demuestran, actualmente este sometimiento se refleja en los actos violentos perpetrados por hombres a mujeres que son cercanas a ellos.  Según la organización ONU Mujeres, el 35% de las mujeres en todo el mundo han sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental, y algunos estudios nacionales demuestran que hasta el 70% de las mujeres han experimentado violencia física por parte de un compañero sentimental durante su vida. La misma organización menciona lo siguiente: en el 2017, 87 mil mujeres fueron asesinadas en el mundo y más de la mitad fueron matadas por sus parejas o miembros de su familia. 

Qué hacen los gobernantes

Ante lo dicho anteriormente, surge la siguiente pregunta, ¿qué hacen los gobiernos para frenar, para acabar con este tipo de violencia? ¿Hay una real preocupación por parte de nuestros dirigentes para tratar esta problemática? Uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, exactamente el quinto tiene como meta la igualdad de género, esto refleja la preocupación por parte de las organizaciones mundiales. Gracias a esta meta en América Latina se han implementado leyes de protección a la mujer en 10 países en la última década. 

Contrario a lo anterior, según el artículo publicado por DW, en 155 países existe una legislación que discrimina a las mujeres. Y sumando a lo anterior el Banco Mundial en su artículo “Más de mil millones de mujeres carecen de protección legal contra la violencia doméstica y sexual”, nos dice: 

“No obstante, la protección jurídica sigue siendo mucho más limitada para tipos específicos de violencia doméstica. De cada tres países, en más de uno no hay legislación en materia de violencia sexual intrafamiliar infligida por la pareja o por un pariente. La mitad de los países carecen de legislación específica sobre violencia doméstica de carácter económico. En dos de cada tres países, las convivientes no casadas no están protegidas por las leyes.” 

Lo que se hace no es suficiente, es un problema cultural

Por lo anterior mencionado, la acción de los gobiernos para luchar en contra de la violencia a la mujer no es suficiente, aunque hay una buena intención y se sigue trabajando en el tema, no es suficiente. El origen de este problema es cultural y social, y hace falta una solución de este tipo, no es solo algo político, es necesario primero tener conciencia de la problemática, y segundo actuar desde el rol que se tenga en la sociedad para acabar con este mal, que destruye “pasivamente”, sin mucho ruido, la vida de muchas personas; y esta destrucción se ve reflejada indiscutiblemente en la falta de progreso de las sociedades, en el no avance de la mentalidad de los pueblos. 

Es necesario que como seres humanos evolucionemos, y no sigamos teniendo los mismos comportamientos primitivos que hemos tenido durante tanto tiempo. Nuestra mentalidad debe cambiar, debemos ser más tolerantes a la manera de pensar de los otros, no buscar imponer nuestras propias ideas pasando por encima de los demás, utilizando la fuerza y la violencia de ser necesario, debemos evolucionar. 

Las mujeres suman más de la mitad de la población del mundo, esta cifra debe llevar a reflexionar en todo el potencial que desarrollaría la humanidad, con una adecuada, libre y nutrida participación de las mujeres en el mundo; creando, aportando, dando soluciones desde sus roles de mujeres, solo así se lograría el fin de la violencia a la mujer en el mundo, y por qué no, el fin de todo tipo de violencia.

Para concluir, y por lo argumentado anteriormente, es un hecho de que las mujeres según la historia han estado sometidas a los hombres por mucho tiempo; los gobiernos, a pesar de sus esfuerzos, no han dado soluciones efectivas a esta problemática, ya que la raíz de esta crisis es de carácter cultural y social, y en la medida en que se encuentra soluciones a éste nivel se lograrán obtener mejores resultados que acaben con este mal social.

Referencias


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